Sobre Dedespedidas
"-Sí recuerdo la última vez que la vi. Hubiese dado más que un cigarrillo y un café por quedarme esa tarde con ella. Inmovilizados en la esquina, tomando distancia, ella miraba su reloj mientras yo fusilaba con los ojos el semáforo peatonal, deliberando ilusoriamente si conseguiría detenerlo en la luz roja para quedarme con ella al menos un minuto más. El ruido de su taco contra el suelo me hablaba de su impaciencia y de mi desesperación. ¿Otro café? Habría sido una propuesta inoportuna. Iríamos en sentido oblicuo. Su luz verde era mi roja. Ella se fue y yo giré hacia la otra esquina. No disfruté la despedida pero grata en algo fue la sensación de no querer dejarla ir.
Y contarlo basta... ¿lo ve? Aunque no regrese desesperado a buscar mi cigarrillo en el piso e intente revivirlo, aunque sólo lo piense mientras continúo acá sentado a sus espaldas puedo escuchar el tempo que marcaba su taco contra el suelo, la discordancia de mi balada y su mutismo penitente, puedo sentir otra vez el humo consumiendo mis pulmones.
-¿Qué es lo que sugiere?
-Nada, sólo estoy conjeturando... Pero ¿no le parece que a veces revivir las cosas cotidianas de los que fueron mágicos momentos puede contagiar un poco de esa magia a lo más remoto de este día?"
*fragmento perteneciente al capítulo 12 de La Tercera Fuerza (2010)
Un tramo largo de despedidas… “Adioses” habitualmente difíciles.
Sin embargo, tal vez más por sabios que por optimistas, podríamos considerar:
¡qué alivio que existan despedidas! Qué alivio que las cosas cambien y pasen y se transformen... Si el caso es que, a salvo y acumulado, todo nuestro pasado no podría coexistir en nuestro presente.
En cierta forma, para nada apocalíptica, hemos nacido capacitados para aprender a dejar ir. Digo, tal vez el auge de vivir… se trate en gran parte de despedidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario