domingo, marzo 27

A las palabras se las lleva el viento...

... pero a los cuerpos no.


"La besó y la besó tanto, abrazándola con fuerza. La beso pidiendo no perderla nunca. La recostó en ese beso y acercó su cuerpo. La miró tantas veces como veces la besó. Si existía placer mayor que la caricia de los labios era ver y saber que era ella y nadie más. Al cabo de pasadas tres horas abandoné la cuenta mientras tanto ellos obviaban la existencia del reloj. Tal como si la vida terminara una vez que dejaran de tocarse, una vez que se perdiera el calor de los cuerpos, una vez que soltaran sus manos, no querían dejar de hacerlo nunca. No podían arriesgarse pero no tanto a morir sino a morir sin el otro".

Fragmento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola

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