sábado, abril 23

Del amor y otras adicciones...

"Ahora… ahora que puede abrazar el amor, eso es detenerse en el curso del tiempo. Del sinfín número de adicciones por probar y adoptar, dígame si el amor no es la más sana de todas.
                                    
¡Hasta que nos volvamos a encontrar!  I.M."

Fragmento perteneciente a La Tercera Fuerza, Cecilia Incola 




martes, abril 12

Lo uno y lo otro



" - En el pasado siempre existe algo irremediablemente muerto. 
- ¿Dónde se inventa el amor que no existe? ¿Dónde se registran los besos no dados? ¿Dónde estás cuando estás acá parado al lado mío? ¿Dónde estás cuando me mirás casi furtivo? ¿Dónde estás todo el tiempo? Te fuiste, no te diste cuenta y te fuiste, me hablás cada vez mientras te vas. 
- Siento que nos vamos a gastar el cuerpo, la mente y el alma si seguimos raspando empecinados lo que queda de este amor.


Era como escuchar a la distancia tres campanas diferentes: una actual, la del hombre presente. Dos pasadas, la de la mujer y la del mismo hombre, aunque años antes, contándome historias diferentes o una misma historia pero desde distinto lugar.
Los acontecimientos se inclinaron al perfil de la inclemencia, no se contemplaba el amor, no se consideraba el perdón ni la paciencia. Ellos estaban enfurecidos, aunque yo no terminaba de entender el porqué, la situación se había vuelto insostenible. Empecé a asimilar que ciertamente habría muchas cosas que no alcanzaría a comprender porque ya había entendido que no era mi postura objetiva ni eran mis sentimientos tan ajenos. Mientras ellos gritaban maldiciendo hermosuras yo rememoraba anécdotas anteriores, releía iniciales escritas con sobres de azúcar, los veía abrazarse pegados a la salida de la estufa de la esquina de Cervantes para tolerar las noches de invierno. Mientras ellos hacían huecos en las paredes yo evaluaba los procesos del amor, analizaba las fórmulas exactas que finalmente parecían fallar a pesar de mi disconformidad. Yo evocaba los besos apasionados mientras ellos fruncían los labios, mascullando aquello que ni siquiera se atrevían a pensar. En mi cabeza la imagen serena de Irineo revelaba a Julieta la fantasía de vivir todos los veranos del mundo viajando de país en país, de continente en continente y se lucía el gesto de ella sucumbiendo al enamoramiento. Mientras tanto el recuerdo al que arremetía la actualidad, mostraba un panorama que poco contaba de lo que ellos habían sabido ser. Dentro de mí las cosas se mezclaban y no podía determinar a cuál de ambas realidades prestar atención. Evidentemente yo veía otro lado de la misma moneda o la veía borrosa y por eso no podía distinguir. De cualquier modo, cara o seca no me inquietaba, que fuera la que debiera ser; sólo pretendía que fuera una porque esa incertidumbre destruye a cualquiera.


[...] 
- Siempre es hoy o nunca. ¿Cómo estar seguro de no estar dejando lo que realmente uno debe conservar o cómo cerciorarse de que está atesorando lo que verdaderamente lo hará feliz? Presumiendo que yo esté enamorado de estas dos mujeres y que puedo tener sólo a una... ¿Qué se supone que debo hacer?
          - Elegir bien".


Fragmento perteneciente al capítulo 9 de la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola


El otro es un espejo. Dicha afirmación no implica una definición categórica del otro como objeto ni le quitamos valor con esto. De hecho, el otro es irremplazable, sea quien sea.
Así como es inigualable, incluso por nosotros mismos, lo que somos en cada circunstancia de vida y frente a cada persona, la persona que produce en nosotros esa nueva y única faceta es irreemplazable. La variación está en cuánto nos gusta o no esa faceta. El otro que es el espejo, como todo espejo altera, cambia. Dos espejos diferentes no reflejan lo mismo, aunque sea siempre uno el que esté parado adelante.
Conocernos es nuestro instrumento para conocer a los demás. Es la imagen propia que ese otro nos devuelve, lo que nos aproxima a saber a quién tenemos enfrente. De alguna manera cuando elegimos a alguien, nos estamos eligiendo a nosotros mismos, a lo que somos cuando esa persona, irremplazable e "inadmisiblemente otra", se encuentra a nuestro lado. Cee

domingo, marzo 27

A las palabras se las lleva el viento...

... pero a los cuerpos no.


"La besó y la besó tanto, abrazándola con fuerza. La beso pidiendo no perderla nunca. La recostó en ese beso y acercó su cuerpo. La miró tantas veces como veces la besó. Si existía placer mayor que la caricia de los labios era ver y saber que era ella y nadie más. Al cabo de pasadas tres horas abandoné la cuenta mientras tanto ellos obviaban la existencia del reloj. Tal como si la vida terminara una vez que dejaran de tocarse, una vez que se perdiera el calor de los cuerpos, una vez que soltaran sus manos, no querían dejar de hacerlo nunca. No podían arriesgarse pero no tanto a morir sino a morir sin el otro".

Fragmento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola

miércoles, marzo 2

En el pasado siempre existe algo irremediablemente muerto

"¿Sentiste, por casualidad, la velocidad del tiempo? Resulta  ser que nunca corre para atrás, aún si me atreviera a tomarlo por los hombros y le diera media vuelta con el fin de hacer de su frente mi retroceso, me descubriría. Funciona así, simplemente. Atrás… el tiempo lo único que hace atrás es dejar las cosas".


La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola.

Personaje 1- ¿A dónde va a parar ese fragmento pestilente en proceso de descomposición? ¿En qué parte de mi inconsciente quedará haciendo mella? ¿Qué marca indeleble va a producirme? ¿A qué sacrificio me compromete? ¿Qué parte vital de mí debo dejar ir con ese algo del “afuera” que se muere? Aún más inquietante, ¿qué tal si no está ni tan afuera ni tan lejos mío?

Personaje 2- ¿Qué hacés si pasó el colectivo y vos no llegaste a tiempo a la parada para subir? Lo dejás ir. ¿Qué hacés si se te cae una moneda de la mano y rueda por el piso con tanta mala suerte que va a parar al desagüe? La dejás ir. ¿Qué hacés cuando querías comprar una prenda de ropa que estaba en la vidriera de un local, y cuando vas, finalmente con el dinero para la adquisición, ya no la tienen en stock? La dejás ir.
Deberías hacer lo mismo con esto. Aunque tome otras magnitudes, aunque debas ejercitar más tu voluntad, aunque valga más que una moneda o una remera, aunque te enfrentes a una pelea interna que pareciera culminar en la autodestrucción…. Tenés que hacer eso, ni más ni menos, dejarlo ir.

lunes, febrero 21

POMPEII

"Se hará piedra la carne
y tendrá tu perfume...
Y preguntaré:
¿Qué habrá quedado tras la lava
entre el pliegue de tus ropas?
Si habrás gritado hasta encontrarme
andando en la corriente turbia...
Si me habrás visto...
¿Qué dirán los cuerpos 
duros y enmudecidos
bajo los rasgos inmóviles?
¿Qué dirán en su forma?
Forma noble, romántica y perpetua.
Forma ausente en el oído humano y móvil.
Forma de encenderse una vez pulverizados.
Forma de encontrarse a pesar de la condena
de morir desencontrados".

*Fragmento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza (2010)


martes, febrero 15

Del amor y otros instrumentos

“Septiembre… un lindo mes para el amor, digo yo. Mara y yo nos conocimos en septiembre. El calor se arriesga, se avecina entre sus días, pero eso no implica la estación del verano conciliada; por lo tanto ¿merece acaso el prejuicio nuestro amor que acuse por ser del calor ser de una temporada? Septiembre siempre me dejó esa duda sobre los amores que comienzan.”
 *fragmento perteneciente al capítulo 5 de La Tercera Fuerza (2010)




Casi a veinticuatro horas del día de los enamorados todavía el aire conserva un gusto dulzón. No vamos a debatir sobre los fines comerciales de la celebración, definitivamente no vamos a hacerlo. Tal vez sí, sobre la infinidad de cosas que de amor se han caratulado.
Si existe algo sumamente productivo y eficiente es el amor. El amor ha sido útil y aún es útil para todo. Sirvió como arma, sirvió como alegato al sometimiento, sirvió para sumir a los pueblos a los íconos establecidos en cada faceta de historia: por el amor a tu Dios, por el amor a tu rey, por el amor a…
Ayer y hoy, el amor instruye, alimenta y también desabastece; de tanto en tanto, se encuentra algún fracasado de esos que el amor ha dejado, hundido en desolación y nostalgias.
El amor sirve de excusa, de pasatiempo, de escape, de pasión, de travesía… El amor de pocos años sirve a veces para conformismo. El amor de muchos años resulta a veces un derroche.
O lo que parece amor acaso…
Tal vez ayudaría más, como para esclarecer las cosas, ver al amor como instrumento. Si citamos un ejemplo: una birome. Una birome es un instrumento, no es buena o mala, no se cree o se refuta. La birome es un instrumento, las hay de diversos tipos, tamaños, colores… Como tal, si se me antoja, puedo utilizarla para escribir. Puedo escribir con ella un bellísimo poema que hable sobre todas las gracias de la vida, sobre todos los recovecos magníficos de este mundo, puedo crear con ella un universo de palabras y millones de imágenes mentales sumamente inspiradoras. Puedo hacer semejante obra de arte con esa birome. Porque sí, la birome es un instrumento y, como instrumento, es lo que el hombre hace con ella.
Llegado este punto, si estamos de acuerdo (y sólo si lo estamos), podemos comprender bajo la misma lógica lo siguiente: la birome es un instrumento a merced de quien la toma, por lo tanto, de la misma manera puede un hombre agarrar esa birome con la que yo anteriormente he escrito y clavarla sin temblor ni sutileza en el cuello de alguno. 

lunes, febrero 7

De borrón y cuenta nueva...

Sobre Dedespedidas

"-Sí recuerdo la última vez que la vi. Hubiese dado más que un cigarrillo y un café por quedarme esa tarde con ella. Inmovilizados en la esquina, tomando distancia, ella miraba su reloj mientras yo fusilaba con los ojos el semáforo peatonal, deliberando ilusoriamente si conseguiría detenerlo en la luz roja para quedarme con ella al menos un minuto más. El ruido de su taco contra el suelo me hablaba de su impaciencia y de mi desesperación. ¿Otro café? Habría sido una propuesta inoportuna. Iríamos en sentido oblicuo. Su luz verde era mi roja. Ella se fue y yo giré hacia la otra esquina. No disfruté la despedida pero grata en algo fue la sensación de no querer dejarla ir. 
Y contarlo basta... ¿lo ve? Aunque no regrese desesperado a buscar mi cigarrillo en el piso e intente revivirlo, aunque sólo lo piense mientras continúo acá sentado a sus espaldas puedo escuchar el tempo que marcaba su taco contra el suelo, la discordancia de mi balada y su mutismo penitente, puedo sentir otra vez el humo consumiendo mis pulmones.
-¿Qué es lo que sugiere? 
-Nada, sólo estoy conjeturando... Pero ¿no le parece que a veces revivir las cosas cotidianas de los que fueron mágicos momentos puede contagiar un poco de esa magia a lo más remoto de este día?" 
*fragmento perteneciente al capítulo 12 de La Tercera Fuerza (2010)

Un tramo largo de despedidas… “Adioses” habitualmente difíciles.
Sin embargo, tal vez más por sabios que por optimistas, podríamos considerar:
¡qué alivio que existan despedidas! Qué alivio que las cosas cambien y pasen y se transformen...  Si el caso es que, a salvo y acumulado, todo nuestro pasado no podría coexistir en nuestro presente.
En cierta forma, para nada apocalíptica, hemos nacido capacitados para aprender a dejar ir. Digo, tal vez el auge de vivir… se trate en gran parte de despedidas.