jueves, febrero 16

CAMERATA DE' BARDI


Existe la posibilidad (dicha existencia es el alivio) de que El Fantasma de Leroux gustara de su máscara y la conservara en vísperas del festival entrante. Es relativamente probable que no supiera de vergüenza, que no tuviera parte alguna en un plan malévolo de infundir miedo ni intención de generar el caos o cobrar venganza y aún en menor e improbable medida de esconderse. Existe y se permite cualquier tipo de interpretación incluso si contradice la de su propio autor, dado que una vez que éste ha perdido el dominio de su obra y otorgado el derecho ajeno de apreciación y anexión, todo puede ser cualquier cosa para cada uno. Puede ser entonces, diría un mediador, que nadie haya entendido la historia o que todos hayan comprendido la suya que es en definitiva igual de popular que huérfana.
Existe la otredad, la ambigüedad, el final abierto. Existe también el etnocéntrico consumismo de teorías y producciones sin fundamento. Existen la filosofía barata, los zapatos de goma y el vals que acompañará en un puntapié la noche perfecta. Sí, eso también existe. La perfección en el concepto propio e incluso a veces en el concepto compartido… la perfección en su esencial y divina creación verdadera y universal, hecha a priori de rasguños. Existe la doble personalidad y una misma persona, a partir de este punto todo es posible.
Mandy tomaba mate de un cascarón sentado en el taquito de madera, divagando sobre todas las segundas perspectivas. A medida que progresaban sus reflexiones añadías terceras, cuartas, quintas y así sucesivamente. La multiplicidad de opciones era su pasatiempo preferido. No hacía tabla rasa de ninguna cuestión, a su entender todo entramaba una metafórica crucial. Mandy decía:

Tal vez la mano del pobre se abre y su brazo se extiende para ofrecer perdón y no para pedir monedas.
Es posible que Caperucita tuvieras un affaire con el lobo y aquellos cegados en la creencia de consagración como héroes sólo se condecoraron de inoportunos llegando justo a tiempo para cortar la racha. ¡No sería raro! Una vez más la moneda muestra su otra cara… quizá todos los cuentos infantiles se originaron a partir de mitos de estupro, saña, desenfreno y adulterio de sociedades mayores.

Cebaba un mate tras otro en tanto se entusiasmaba en el revuelo de míticas alucinaciones.

…Por ahí yo quiero que a mi mundo lo sostengan tortugas gigantes, ¡me parece más aventurero! ¿A quién le pido el permiso de creerlo? ¿Será que creerlo se considerará obstinación de mi parte por preservarme ignorante? No lo sé, lo desconozco del mismo modo que ignoro tantas cosas o acaso ignoro mi elección entre todas ellas. ¿No es que todo puede ser? Entonces… ¿quién elige lo que sí? ¿Quién lo que no? ¿Cuál quiero elegir yo? ¿Son válidos los signos de pregunta? ¿Puede un simple caracter anular mi autoestima o será que en y mediante él, me declaro reconocedor de mi propia humanidad tanto en la debilidad como en la inmortalidad de la esencia, las acciones, las palabras y los ideales?
Tal vez el martes tomó el lugar del viernes, el calendario está horrorosamente diagramado y el día después de mañana fue anteayer. Tal vez si las cosas hubieran sido como debían y cada una estuviera en su lugar (como la maestra de preescolar se obstinó en enseñarme) la semana sería menos tediosa porque el viernes aún conserva el sinsabor del martes añejado, puerilmente la semana se hace eterna y cíclica.

Era de la alpaca la más brillante, un roble de ideas, un brebaje límpido en su esencia haciendo mella en la conciencia, libros abiertos…

¿Lo que condiciona es el hecho o el estado de ánimo del interpretador?
Tal vez la caja de Pandora a la que asigné todas y cada una de mis ilusiones está repleta de puro fetiche.
¿Y si la Planta de Naranja Lima fue quien lo alentó realmente a que siguiera adelante? La abuela alguna vez seguro dijo: “Entre que vas y venís no está el camino sin vos”. Y ¿si fuera Luis un rey mas sin corona? ¿Si fueran las figuritas moneda corriente y el banco un álbum?
En definitiva, no se debe la querella a si es blanco, negro, morado o verde esmeralda; el asunto no se trata de si somos tres o cuatro o cinco, el asunto se trata de que somos en nosotros mismos, somos parte y debemos hacernos responsables de esa parte.
Existe la lujuria.
Existe la codicia, la avaricia, los siete pecados capitales y sus siete contraposiciones. Existe la ansiedad que nos convierte en necios, que nos pretende torpes, que nos da a escoger. Existe el talento en cada ser. Existe en la posible combinación de estos dos conceptos recientes una fatalidad: el talento ansioso. El arte requiere tiempo, merece tiempo, perdura en el tiempo.
El arpa contradice al viento e internamente ambos saben que no sólo la curiosidad mató al gato sino además la prisa. Si Orfeo hubiera sabido esperar, la tragedia también hubiese puesto el contador. Una historia durante siglos enteros en procesión por el mundo y sin embargo hay quienes dicen que el amor no puede ser eterno. Alguien habrá aprendido que el amor también como arte requiere tiempo y espacio para ser. Otro Alguien habrá creído otra cosa.
¿Puede también el amor ser engañoso o se trata originalmente del engaño en su más pura forma convencido de amor a tal punto que logra persuadirse a si mismo?

Tras pronunciar la última palabra constituyente de la frase Mandy perdió la mirada en la hierba… “¿ojos que no ven, corazón que no siente?”
Llegado un día Mandy se cansó de tantas interpretaciones. En consecuencia, abandonó el mate, el tango y la fiera. Su determinación se debió a la conclusión formulada de características tan ambiguas como todos los interrogantes que habría expuesto anteriormente:
En la implementación forzosa de una lógica Holística empeñada en considerar la totalidad supongo que la única Verdad Absoluta es la asimilación de la verdad de todas las esferas (¡aunque algunas me parecen sumamente aberrantes!)
Un desconocido impone el concepto arbitrario de la imposibilidad del sujeto de negar cualquier cosa desde su subjetividad, cosa imposible tratándose de una condición estrechamente ligada a él, pero conducta que simultáneamente asume el compromiso obligatorio de no ser idiota. ¿Por qué? Porque una cúpula de dos caras de un lado extiende el sermón sobre la piedad, la humildad y la paciencia y del otro lado ordena armar una fila, tomar distancia y reparte ametralladoras y cuenta cuentos como contaban los cuentistas callejeros en tiempos del principio. Todo fue así… banda sonora. La voz nació del boca en boca, así la historia se fue armando. En la escuela, en rodados de tercero o cuarto, hablan del derecho de uno y del ajeno. Hablan acerca de la familia, los amigos, los vecinos. Los vecinos hablan de otros vecinos en tanto que Celia Cruz entona una canción amistosa. Un cantautor con experiencia y años de rencor dice que todo eso es basura. Castagnino se hace presente en el debate revelando que a nadie realmente le gusta la música sino lo que ella genera, los sentimientos a los que hace compañía con una elaborada y bonita combinación de acordes. El depresivo se planta y me dice que ya no siente nada y el suicida se suicida. Mientras tanto mi nieto  me sonríe y me cuenta acerca de la enorme cantidad de trabajo que aún le queda pendiente para el resto del día: muchos dibujos de cohetes.
El hombre llegó a la luna o se profesionalizó en el montaje fílmico. El joven critica el entrecejo del viejo. El viejo critica la insensatez del joven. El que no sabe envidia al que sí, el que sí desprecia al  que no. Contrario a toda desesperanza existe una similitud: todos hablan (la palabra siempre adquiere su voz en el volumen que sea, incluso en un volumen nulo).
¡Qué armonía haremos de este boca en boca! Tal como sucedió desde los comienzos, exactamente… desde los simpáticos cuentacuentos.
Me pregunto ¿en qué punto intrínseco hemos progresado? ¿Avanzamos la tecnología y perjudicamos el desarrollo del esfuerzo junto a la valoración del mundo? ¿Progresamos en medios de comunicación y olvidamos el objetivo de la comunicación en sí misma?

Mandy hubiera dicho en última instancia y por el deseo de ser contemplativo…

Si es que la costumbre nos lleva constantemente a la animalada de repetición: ¿cuándo nos dignaremos a dar lugar a nuestra palabra si es que será honesta, si es que será sabia o al menos trabajada?

Estaba loco el viejo… ¡eso me contaron!
Lo que es cierto es que pasó sus últimos años en el psiquiátrico de Benavídez. Era muy querido por los doctores, enfermeros y autoridades del instituto.
Todos los días a las siete de la tarde en su media hora de receso, se sentaban alrededor de él, ávidos de escuchar sus historias.




Autora: Cee
Cuento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza

viernes, noviembre 25

"Los vi fundidos bajo un cielo estrellado de campo, un planetario gratuito, una laguna salpicada de estrellas y hasta un feedback lumínico entre ellas que montaba un espectáculo de lo más extraordinario.

-¿Quién no se enamoraría en esa situación? -dijo el taxista-. Nadie podría evitar el irresponsable acto de enamorarse en tales circunstancias sea cual fuera la persona de compañía, sea quien fuera la persona que estuviera junto a uno de frente a ese cielo. El asunto fue que era ella y no otra y yo de ella ya estaba enamorado".


La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola.

jueves, noviembre 3


"Estoy convencido de que cuando uno elige una pareja elige la parte que quiere salvar de sí mismo, si me quedé solo fue por no aprender a valorarme lo suficiente" La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola.

jueves, septiembre 22




"Septiembre… mes del amor, de poetas en las calles, de prosas sobre las hojas ya caídas del otoño como tarea para el hogar en los colegios. Mes de mariposas en la panza para los amantes de lo cursi o lo grosero al soltero irremediable. Mes de chicas en musculosa andando en bici por las calles y de hombres boquiabiertos.  Septiembre… un lindo mes para el amor, digo yo. Mara y yo nos conocimos en septiembre. El calor se arriesga, se avecina entre sus días pero eso no implica la estación del verano conciliada por lo tanto ¿merece acaso el prejuicio nuestro amor que acuse por ser del calor ser de una temporada? Septiembre siempre me dejó esa duda sobre los amores que comienzan".


Fragmento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola.

domingo, agosto 28

Cuando ya no existan tardes cenicientas sino días de ceniza...


"Ahora para qué esto de caminar a hurtadillas,
de masticar el tiempo, de hablar en código,
de abrazar el vacío, de extrañar el recuerdo,
de encuadrar el pasado, de no dejarlo pasar?
¿Para qué quitar las pilas al reloj
si el tiempo transcurre igual?  
Nos esforzamos tanto en aferrar la rama al árbol
que sus raíces terminaron por romperse.
Confundiendo ilusionismo y realidad, 
comprendimos tarde que para amar como para escribir...
hace falta libertad".
 
Fragmento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola. 

miércoles, agosto 24

Fragmentos

"Esto era un problema cotidiano en mi labor, yo olvidaba las cosas y la gente pero esas cosas y esa gente no se olvidaban de mí, al menos no al principio. Pasado un tiempo la gente se olvida de todo".






La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola

viernes, julio 15

Interrumpe el silencio de tus brazos detenidos...

a tan solo medio metro de mi puerta.

[...]
Joven intuitiva pero incauta a los dolores, 
dolores que he padecido y resistido,
si pido que te arriesgues es porque temo
que el corazón de cualquier modo sale herido.

Fragmento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola.

sábado, mayo 21

Fragmento de la obra

         
"Los recuerdos son fugitivos, así es como se hicieron libres, libres incluso de volver cuando se les antoja... El pasado carece de testigos, no fuimos tanto más que vos y yo, yo que ahora carezco de pruebas para retener el paso de tu cuerpo por mi vida. ¿Sentiste, por casualidad, la velocidad del tiempo? Resulta ser que nunca corre para atrás, aún si me atreviera a tomarlo por los hombros y le diera media vuelta con el fin de hacer de su frente mi retroceso, me descubriría. Funciona así, simplemente. Atrás... el tiempo lo único que hace atrás es dejar las cosas. Al final de cuentas, reconozco que mentí más veces de las que dije la verdad. La última vez no fue hace tanto... dije que me daba igual. Ya ves que no.
[...] Este papel esperaba por vos: mirá si serán contradictorias las ideas y las cosas que hoy me elevo sobre lo que ayer dejé caer. Mirá si será llevadero el sentimiento que se mantiene aún cuando nadie se lo pide. Mirá si será hipócrita el engaño que a sí mismo se convence de verdad [...] Mirá si será naufragio que no sé ni a quién le escribo".

Obra  Si llegás y no estoy es señal de que me fui
Perteneciente a la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola

sábado, abril 23

Del amor y otras adicciones...

"Ahora… ahora que puede abrazar el amor, eso es detenerse en el curso del tiempo. Del sinfín número de adicciones por probar y adoptar, dígame si el amor no es la más sana de todas.
                                    
¡Hasta que nos volvamos a encontrar!  I.M."

Fragmento perteneciente a La Tercera Fuerza, Cecilia Incola 




martes, abril 12

Lo uno y lo otro



" - En el pasado siempre existe algo irremediablemente muerto. 
- ¿Dónde se inventa el amor que no existe? ¿Dónde se registran los besos no dados? ¿Dónde estás cuando estás acá parado al lado mío? ¿Dónde estás cuando me mirás casi furtivo? ¿Dónde estás todo el tiempo? Te fuiste, no te diste cuenta y te fuiste, me hablás cada vez mientras te vas. 
- Siento que nos vamos a gastar el cuerpo, la mente y el alma si seguimos raspando empecinados lo que queda de este amor.


Era como escuchar a la distancia tres campanas diferentes: una actual, la del hombre presente. Dos pasadas, la de la mujer y la del mismo hombre, aunque años antes, contándome historias diferentes o una misma historia pero desde distinto lugar.
Los acontecimientos se inclinaron al perfil de la inclemencia, no se contemplaba el amor, no se consideraba el perdón ni la paciencia. Ellos estaban enfurecidos, aunque yo no terminaba de entender el porqué, la situación se había vuelto insostenible. Empecé a asimilar que ciertamente habría muchas cosas que no alcanzaría a comprender porque ya había entendido que no era mi postura objetiva ni eran mis sentimientos tan ajenos. Mientras ellos gritaban maldiciendo hermosuras yo rememoraba anécdotas anteriores, releía iniciales escritas con sobres de azúcar, los veía abrazarse pegados a la salida de la estufa de la esquina de Cervantes para tolerar las noches de invierno. Mientras ellos hacían huecos en las paredes yo evaluaba los procesos del amor, analizaba las fórmulas exactas que finalmente parecían fallar a pesar de mi disconformidad. Yo evocaba los besos apasionados mientras ellos fruncían los labios, mascullando aquello que ni siquiera se atrevían a pensar. En mi cabeza la imagen serena de Irineo revelaba a Julieta la fantasía de vivir todos los veranos del mundo viajando de país en país, de continente en continente y se lucía el gesto de ella sucumbiendo al enamoramiento. Mientras tanto el recuerdo al que arremetía la actualidad, mostraba un panorama que poco contaba de lo que ellos habían sabido ser. Dentro de mí las cosas se mezclaban y no podía determinar a cuál de ambas realidades prestar atención. Evidentemente yo veía otro lado de la misma moneda o la veía borrosa y por eso no podía distinguir. De cualquier modo, cara o seca no me inquietaba, que fuera la que debiera ser; sólo pretendía que fuera una porque esa incertidumbre destruye a cualquiera.


[...] 
- Siempre es hoy o nunca. ¿Cómo estar seguro de no estar dejando lo que realmente uno debe conservar o cómo cerciorarse de que está atesorando lo que verdaderamente lo hará feliz? Presumiendo que yo esté enamorado de estas dos mujeres y que puedo tener sólo a una... ¿Qué se supone que debo hacer?
          - Elegir bien".


Fragmento perteneciente al capítulo 9 de la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola


El otro es un espejo. Dicha afirmación no implica una definición categórica del otro como objeto ni le quitamos valor con esto. De hecho, el otro es irremplazable, sea quien sea.
Así como es inigualable, incluso por nosotros mismos, lo que somos en cada circunstancia de vida y frente a cada persona, la persona que produce en nosotros esa nueva y única faceta es irreemplazable. La variación está en cuánto nos gusta o no esa faceta. El otro que es el espejo, como todo espejo altera, cambia. Dos espejos diferentes no reflejan lo mismo, aunque sea siempre uno el que esté parado adelante.
Conocernos es nuestro instrumento para conocer a los demás. Es la imagen propia que ese otro nos devuelve, lo que nos aproxima a saber a quién tenemos enfrente. De alguna manera cuando elegimos a alguien, nos estamos eligiendo a nosotros mismos, a lo que somos cuando esa persona, irremplazable e "inadmisiblemente otra", se encuentra a nuestro lado. Cee

domingo, marzo 27

A las palabras se las lleva el viento...

... pero a los cuerpos no.


"La besó y la besó tanto, abrazándola con fuerza. La beso pidiendo no perderla nunca. La recostó en ese beso y acercó su cuerpo. La miró tantas veces como veces la besó. Si existía placer mayor que la caricia de los labios era ver y saber que era ella y nadie más. Al cabo de pasadas tres horas abandoné la cuenta mientras tanto ellos obviaban la existencia del reloj. Tal como si la vida terminara una vez que dejaran de tocarse, una vez que se perdiera el calor de los cuerpos, una vez que soltaran sus manos, no querían dejar de hacerlo nunca. No podían arriesgarse pero no tanto a morir sino a morir sin el otro".

Fragmento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola

miércoles, marzo 2

En el pasado siempre existe algo irremediablemente muerto

"¿Sentiste, por casualidad, la velocidad del tiempo? Resulta  ser que nunca corre para atrás, aún si me atreviera a tomarlo por los hombros y le diera media vuelta con el fin de hacer de su frente mi retroceso, me descubriría. Funciona así, simplemente. Atrás… el tiempo lo único que hace atrás es dejar las cosas".


La Tercera Fuerza, Cecilia Íncola.

Personaje 1- ¿A dónde va a parar ese fragmento pestilente en proceso de descomposición? ¿En qué parte de mi inconsciente quedará haciendo mella? ¿Qué marca indeleble va a producirme? ¿A qué sacrificio me compromete? ¿Qué parte vital de mí debo dejar ir con ese algo del “afuera” que se muere? Aún más inquietante, ¿qué tal si no está ni tan afuera ni tan lejos mío?

Personaje 2- ¿Qué hacés si pasó el colectivo y vos no llegaste a tiempo a la parada para subir? Lo dejás ir. ¿Qué hacés si se te cae una moneda de la mano y rueda por el piso con tanta mala suerte que va a parar al desagüe? La dejás ir. ¿Qué hacés cuando querías comprar una prenda de ropa que estaba en la vidriera de un local, y cuando vas, finalmente con el dinero para la adquisición, ya no la tienen en stock? La dejás ir.
Deberías hacer lo mismo con esto. Aunque tome otras magnitudes, aunque debas ejercitar más tu voluntad, aunque valga más que una moneda o una remera, aunque te enfrentes a una pelea interna que pareciera culminar en la autodestrucción…. Tenés que hacer eso, ni más ni menos, dejarlo ir.

lunes, febrero 21

POMPEII

"Se hará piedra la carne
y tendrá tu perfume...
Y preguntaré:
¿Qué habrá quedado tras la lava
entre el pliegue de tus ropas?
Si habrás gritado hasta encontrarme
andando en la corriente turbia...
Si me habrás visto...
¿Qué dirán los cuerpos 
duros y enmudecidos
bajo los rasgos inmóviles?
¿Qué dirán en su forma?
Forma noble, romántica y perpetua.
Forma ausente en el oído humano y móvil.
Forma de encenderse una vez pulverizados.
Forma de encontrarse a pesar de la condena
de morir desencontrados".

*Fragmento perteneciente a la novela La Tercera Fuerza (2010)


martes, febrero 15

Del amor y otros instrumentos

“Septiembre… un lindo mes para el amor, digo yo. Mara y yo nos conocimos en septiembre. El calor se arriesga, se avecina entre sus días, pero eso no implica la estación del verano conciliada; por lo tanto ¿merece acaso el prejuicio nuestro amor que acuse por ser del calor ser de una temporada? Septiembre siempre me dejó esa duda sobre los amores que comienzan.”
 *fragmento perteneciente al capítulo 5 de La Tercera Fuerza (2010)




Casi a veinticuatro horas del día de los enamorados todavía el aire conserva un gusto dulzón. No vamos a debatir sobre los fines comerciales de la celebración, definitivamente no vamos a hacerlo. Tal vez sí, sobre la infinidad de cosas que de amor se han caratulado.
Si existe algo sumamente productivo y eficiente es el amor. El amor ha sido útil y aún es útil para todo. Sirvió como arma, sirvió como alegato al sometimiento, sirvió para sumir a los pueblos a los íconos establecidos en cada faceta de historia: por el amor a tu Dios, por el amor a tu rey, por el amor a…
Ayer y hoy, el amor instruye, alimenta y también desabastece; de tanto en tanto, se encuentra algún fracasado de esos que el amor ha dejado, hundido en desolación y nostalgias.
El amor sirve de excusa, de pasatiempo, de escape, de pasión, de travesía… El amor de pocos años sirve a veces para conformismo. El amor de muchos años resulta a veces un derroche.
O lo que parece amor acaso…
Tal vez ayudaría más, como para esclarecer las cosas, ver al amor como instrumento. Si citamos un ejemplo: una birome. Una birome es un instrumento, no es buena o mala, no se cree o se refuta. La birome es un instrumento, las hay de diversos tipos, tamaños, colores… Como tal, si se me antoja, puedo utilizarla para escribir. Puedo escribir con ella un bellísimo poema que hable sobre todas las gracias de la vida, sobre todos los recovecos magníficos de este mundo, puedo crear con ella un universo de palabras y millones de imágenes mentales sumamente inspiradoras. Puedo hacer semejante obra de arte con esa birome. Porque sí, la birome es un instrumento y, como instrumento, es lo que el hombre hace con ella.
Llegado este punto, si estamos de acuerdo (y sólo si lo estamos), podemos comprender bajo la misma lógica lo siguiente: la birome es un instrumento a merced de quien la toma, por lo tanto, de la misma manera puede un hombre agarrar esa birome con la que yo anteriormente he escrito y clavarla sin temblor ni sutileza en el cuello de alguno. 

lunes, febrero 7

De borrón y cuenta nueva...

Sobre Dedespedidas

"-Sí recuerdo la última vez que la vi. Hubiese dado más que un cigarrillo y un café por quedarme esa tarde con ella. Inmovilizados en la esquina, tomando distancia, ella miraba su reloj mientras yo fusilaba con los ojos el semáforo peatonal, deliberando ilusoriamente si conseguiría detenerlo en la luz roja para quedarme con ella al menos un minuto más. El ruido de su taco contra el suelo me hablaba de su impaciencia y de mi desesperación. ¿Otro café? Habría sido una propuesta inoportuna. Iríamos en sentido oblicuo. Su luz verde era mi roja. Ella se fue y yo giré hacia la otra esquina. No disfruté la despedida pero grata en algo fue la sensación de no querer dejarla ir. 
Y contarlo basta... ¿lo ve? Aunque no regrese desesperado a buscar mi cigarrillo en el piso e intente revivirlo, aunque sólo lo piense mientras continúo acá sentado a sus espaldas puedo escuchar el tempo que marcaba su taco contra el suelo, la discordancia de mi balada y su mutismo penitente, puedo sentir otra vez el humo consumiendo mis pulmones.
-¿Qué es lo que sugiere? 
-Nada, sólo estoy conjeturando... Pero ¿no le parece que a veces revivir las cosas cotidianas de los que fueron mágicos momentos puede contagiar un poco de esa magia a lo más remoto de este día?" 
*fragmento perteneciente al capítulo 12 de La Tercera Fuerza (2010)

Un tramo largo de despedidas… “Adioses” habitualmente difíciles.
Sin embargo, tal vez más por sabios que por optimistas, podríamos considerar:
¡qué alivio que existan despedidas! Qué alivio que las cosas cambien y pasen y se transformen...  Si el caso es que, a salvo y acumulado, todo nuestro pasado no podría coexistir en nuestro presente.
En cierta forma, para nada apocalíptica, hemos nacido capacitados para aprender a dejar ir. Digo, tal vez el auge de vivir… se trate en gran parte de despedidas.






miércoles, febrero 2

¿Por Qué Escribimos Sobre El Amor? Autora de La Tercera Fuerza

Cecilia Incola. Autora.
Nació en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Es escritora de prosa poética, cuentos cortos, teatro y novela.

"¿Resulta reiterativo escribir sobre el amor? Tratar de racionalizar algo en esencia abstracto ¿es desafío, interpretación, salvajismo o necedad? Somos tal vez insensatos o antagonistas o rebeldes o ilusos o quijotescos. Sin embargo, analizarlo en extremo le quitaría sentido porque hablando de amor... ¿quién se basa en teorías? Escribimos por experiencias, escribimos por impulso, escribimos por placer." 
*fragmento del prólogo de La Tercera Fuerza (2010)